El verdadero formador

“Los formadores han de tener algo en la cabeza, en el estómago y en el corazón”

Estas son las cualidades que  Grappin (1990)  establece que debe reunir un verdadero formador:

– En la cabeza, ya que debe conocer la materia que imparte, saber situarla en el espacio y en el tiempo, y saber organizarla aclarando y expresando sus distintos aspectos.

– En el estómago, respecto a la capacidad para poder “aguantar” con entereza un auditorio, clase… sin irritarse a pesar de que haya motivos para ello, sabiendo dirigirlo sin caer en la “dictadura”.

– En el corazón, amando su oficio de formador, formando e informando para descubrir, comprender y admitir sus propias dificultades, ayudando al alumnado a que consigan estar seguros de su aprendizaje y de sí mismos.

Leave a Reply